Un viaje corporativo a un país de alto riesgo no solo expone físicamente a quien viaja: también expone su dispositivo a un entorno donde las reglas de privacidad, las redes disponibles y el marco legal pueden ser muy distintos a los habituales. Una organización que prepara cuidadosamente la logística del viaje, pero no prepara el dispositivo que esa persona llevará consigo, deja sin cubrir uno de los riesgos más relevantes.
Qué cambia en un contexto de alto riesgo
En ciertos destinos, conectarse a redes públicas o incluso a la red del hotel implica un riesgo mayor de intercepción de información. En otros, existe la posibilidad de que las autoridades locales tengan facultades amplias para revisar dispositivos en fronteras. Y en determinados contextos, simplemente llevar cierta información sensible almacenada en el teléfono representa un riesgo en sí mismo, independientemente de cualquier ataque externo.
Qué debería incluir la preparación previa al viaje
Una preparación adecuada revisa qué información es estrictamente necesaria llevar en el dispositivo durante ese viaje en particular, separa lo sensible del resto, y ajusta la configuración de seguridad del equipo al contexto específico del destino. También define un protocolo de comunicación durante el viaje, de forma que la organización pueda verificar la situación de quien viaja sin depender de canales que podrían estar comprometidos.
Por qué esto se planifica caso por caso
El nivel de riesgo no es el mismo para un ejecutivo que viaja a negociar una inversión que para uno que viaja a supervisar una operación en un contexto inestable. Por eso este protocolo se diseña a partir de una consultoría previa al viaje, considerando el destino, el cargo de quien viaja y el tipo de información que manejará durante esos días.
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