Sin autoservicio. Sin instaladores genéricos. Cada caso se trata como lo que es: confidencial, personal y de alto riesgo si se hace mal.
Antes de hablar del caso, firmamos un acuerdo de confidencialidad. Es el estándar mínimo que debería exigir cualquier servicio de seguridad digital, y en nuestro caso es el primer paso, no la letra chica.
Una consultoría privada para entender el riesgo real: perfil familiar o corporativo, dispositivos involucrados, nivel de exposición y objetivos concretos. No proponemos nada antes de este paso.
Un plan de trabajo específico para el caso, con alcance, tiempos y honorarios claros. Sin paquetes genéricos disfrazados de "planes".
Para casos corporativos de mayor escala, viajamos para el asesoramiento presencial. Para el resto, la instalación se realiza por videollamada privada 1 a 1, nunca por instructivos genéricos ni soporte masivo.
Una línea de contacto directa con quien hizo el diagnóstico. Revisión periódica del protocolo según evolucione el riesgo de la familia o la organización.
Un software genérico no necesita saber quién es usted, ni por qué necesita protección. Una consultoría sí. Por eso el NDA antecede al diagnóstico: protege la información que usted comparte desde el primer minuto, no solo el resultado final.
Una instalación mal hecha por un tutorial genérico expone más de lo que protege. Por eso instalamos personalmente, por videollamada privada 1 a 1 o presencialmente según el caso, verificando cada paso con usted en tiempo real.
Tutorial en video, instalación por cuenta propia, soporte por ticket, sin diagnóstico previo, mismo producto para todos los casos.
NDA firmado, diagnóstico 1 a 1, instalación acompañada en vivo, soporte directo con la misma persona, protocolo ajustado al riesgo real del cliente.